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El sentido de la vida


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Primitiva - (Cabreada)... Venga, no me digas... No sólo estás todo el día encerrada en el Instituto estudiando como una enana, sino que encima viene el de filosofía y dice que nada tiene sentido y que qué hacemos aquí... ¡Pues que lo digan antes y no venimos!
Eremita -. Lo que este quiere es que pensemos. Que lo de filosofía es de pensar, vamos.
Primi -. Sí, de pensar en la hora de salir, no te j...
Eremita -. (cortante) Pues no vengas tía.
Primi-. ¡Tú también con ese rollo! En la vida ha visto un profesor que te diga que no vengas si no quieres. ¡Pues que no venga él...!
Eremita -. O sea que en el fondo sí quieres venir...
Primi-. ¡J..., yo vengo porque tengo que venir. Porque si no mis padres pasan de mí..! Mira, yo aguanto aquí este año, y después me piro con mis colegas y nos montamos un chiringuito en Ibiza o algún sitio así. ¡Y vais a flipar! No veas. Pelas a mogollón. ¡Y de fiesta por las noches! ¡Playita, tíos buenos...! Jajaja...
Eremita.- Eres más simple que una persiana. ¿Vas a pasarte la vida de fiesta en fiesta? ¡Menudo rollo!
Primi- Ay, perdona. No me acordaba que estoy ante la próximo premio nobel de todas las ciencias. ¿Y qué vas a hacer tú con tu vida, querida Eremita? ¿Escribir novelas? ¿Investigar la vida sexual de los caracoles? ¡Pues yo prefiero comérmelos!
Eremita. - No sé, Primi... (soñadora) A mi me gustaría levantarme todas las mañanas con la ilusión de hacer algo realmente valioso, y no pensando que me espera un trabajo rutinario y esperando que llegue la noche o el fin de semana ... Mira, leí una vez una frase, algo así como: “vivir no merece la pena, si no hay algo por lo que estés dispuesto a morir”.
Primi.- ¡Quiá!... Eso es un rollo. Lo que hay que hacer es vivir a tope el momento y pasar de comerse el tarro. ¡Para cuatro días que vamos a estar aquí!
Eremita.- Pero no te entiendo. ¿Vivir a tope es ir sin ganas al Instituto o al trabajo, mirar la tele y estar de marcha todos los viernes con los colegas? ¿Así, un año tras otro...? ¿Crees que cuando tengas cuarenta años no vas a pensar que has desperdiciado tu vida, haciendo siempre las mismas cosas?
Primi.- Bueno, también pienso tener mi familia, ojo. ¿Es que eso no es suficiente?
Ere.- Para mí, no. Mucha gente tiene familia porque todo el mundo la tiene, por no estar sólo. O yo qué sé. Para que sus hijos tengan hijos y así una y otra vez, como hormiguitas, todos por el mismo camino...¡¡Eso no tiene sentido!!
Primi.- ¿Y lo que tú quieres hacer sí? ¿Para qué te vas a complicar la vida, Eremita, si te vas a morir igual! Bueno, igual le ponen tu nombre a una calle, pero de qué te sirve una vez muerta...
Ere.- ... Mira, ahí viene la Crisantra.
Crisantra.- Hola chicos, ¿de qué habláis, que os veía discutir desde lejos?
Primi.- ¡Del sentido de la vida, jaja!
Cris.- Hala, sí que os ha dado fuerte la filosofía, ¿no?
Crisantra.- Esta, que no sabe qué hacer con su triste existencia.
Ere.- De triste nada, melón... Hablaba de saber qué sentido tiene lo que hacemos, estudiar y todo eso. Y de qué me gustaría encontrar algo por lo que luchar y que diera significado a mi vida...
Cris.- Yo ya he decidido que voy a hacer medicina. Mi hermana ya ha empezado y dice qué es superduro pero mola tía, salvar a los demás y todo eso.
Ere.- Ya pero, ¿para qué? Al final van a morir también.
Cris.- Sí tía, pero los médicos cada vez saben más cosas. Y además yo quiero ayudar a los demás. Yo creo que sería feliz así...
Primi.- ¿Feliz? Vas a estar todo el día con enfermos deprimidos, rodeada de sangre y de gente gritando... Y además, como dice ésta, al final todo el mundo se muere.
Cris.- Sí, pero gracias a mi van a sufrir menos, y a vivir más. Los médicos son más necesarios que cualquier otra cosa. Además, la mayoría son buenísimas personas, y con mucha experiencia. Mi tío es médico jubilado y cuenta historias superbonitas; yo hasta lloro a veces...
Primi.- (Con ironía) Tía, qué buena vas a ser. Seguro que vas al cielo.
Cris.- Eso no lo sé. Pero si sé que Dios me ha puesto en este mundo para hacer el bien a los demás.
Primi.- Sí, hombre, que Dios está ahí arriba organizándolo todo desde su oficina... ¿Y eso como lo sabes?
Cris.- Ya estamos. No todo tiene explicación, Primi. Con estas cosas o se tiene fe o no. Y punto.
Primi.- Vale, pues yo no me creo esos rollos de curas. Paso.
Ere.- (Un poco cabreada) ¿Y por qué sigues aquí y no pasas de hablar con nosotras? ¿No dices que pasas de todo?... Pues venga...
Primi.- Bueno, tía, no te sulfures. ¿Qué pasa, que tu también le das al incienso y al agua bendita?
Ere.- No. Yo tampoco creo mucho en Dios. Y eso de que hizo el mundo en siete días, y que si el hijo crucificado, y la virgen... Buf. A mi al menos no me entra en la cabeza...Pero yo también creo, como Cris, que tengo que estar aquí para algo. Qué todo esto tiene algún sentido. El de filosofía dice que todo tiene que tener alguna explicación lógica.
Cris.- ¿Sí? ¿Cuál? Explícamela, anda.
Primi.- Macho, estáis flipando las dos. O sea: no me puedo creer que estéis teniendo esta conversación. Que no...


En el diálogo se muestran tres actitudes distintas ante el problema del sentido de la vida. La indiferencia ante el problema, la religión, y la búsqueda de una explicación racional. ¿Cuál crees tú que es el sentido de nuestra vida?

Guión: Víctor Bermúdez . Actores:  Eva Romero, María Ruíz-Funes, Laura Casado. Voces: Chus García y Víctor Bermúdez. Producción: Antonio Blazquez. Música sintonía: Bobby McFerrin. Dibujos: Marién Sauceda. Idea original para Radio 5: Víctor Bermúdez y Juan Antonio Negrete.

Hipatia de Alejandría



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Diálogo entre Hipatia de Alejandría y dos de sus alumnos, un neoplatónico (N) y un cristiano (C), a la salida de clase.
Hipatia.- ¿Os ha quedado alguna oscuridad en lo que hemos hablado hoy?
N.- Muchas oscuridades me quedan a mí, maestra Hipatia, y estoy seguro de que también a mi compañero, aunque la incomparable luz de tus palabras hace cuanto puede por disiparlas… Pero no nos hemos quedado a quitarte algo más de tu valioso tiempo. Es por otra cosa…
Hipatia.- Decidme.
N.- Hipatia, tus amigos tememos cada vez más por tu vida. No nos gustaría que siguieses el camino que alguna vez siguió Sócrates …
Hipatia.- ¿A qué viene tanto temor? Tengo buenos amigos, tanto en el poder como entre los cristianos. Todo este jaleo es cosa de ese estúpido Cirilo, que alienta a sus monjes y a la masa fanática e ignorante.
N.- Las religiones, sobre todo esta que se ha hecho con el poder, presumen de nacer del corazón de esa masa ignorante y, por ello, manipulable e inflamable… Y crece como un mar de fuego subterráneo que resquebraja los templos de Grecia. ¡Recuerda que ya ardió la biblioteca del Serapeo!
C.- ¡Pero eso fue cosa de la chusma, no de auténticos cristianos! Los cristianos nos avergonzamos de que se nos identifique con algo así. Ahora bien, Hipatia, ¿por qué no haces caso a nuestras recomendaciones y… te conviertes? ¿Qué puedes defender en el paganismo? Cuando nombras a los dioses, a Hera, Deméter, Cronos… todos sabemos que lo haces figuradamente, porque no puedes, nadie puede creer en eso.
N.- ¿Y sí puede creerse en los mitos de tu Iglesia, en un hombre al que se toma por hijo del Dios, que cura endemoniados y camina por las aguas…? ¡Por Zeus, chusma ignorante!
C.- Todo esto lo prueba la fe. He ahí el milagro. Pero ya ninguna fe alienta bajo los dioses paganos, ni en realidad lo hizo nunca.
N.- ¡Ciertamente, parece un milagro que personas inteligentes como tú hayan pasado a hablar como hablas! No hubiera dado crédito, de no verlo. Aunque existen otras explicaciones: el miedo y el sometimiento: eso es lo que atenaza vuestras mentes.
Hipatia.- (tras un largo silencio) Os diré lo que pienso. En efecto, el mundo griego está muerto: subsiste moribundo, mientras otro mundo comienza a nacer. Como toda criatura de corta edad, la nueva civilización carece de la capacidad adulta de razonar, solo sabe imaginar y solo ansía crecer, como si no existiese en el mundo más que ella. Devora ciegamente cuanto alcanza y destruye cuanto ignora. Estoy de acuerdo contigo, Marcos, en que nosotros, los que pertenecemos a Grecia, estamos muertos. Pero vosotros os engañáis si creéis que vuestras razones, todas ellas tomadas… no diré robadas… a los griegos, dominarán ese río que crece. Caerán las bibliotecas, una tras otra, Porque cuando un grupo de personas es capaz de creer que un único libro es dictado directo de Dios, lo natural es que vea en todos los demás libros o bien enemigos o bien libros innecesarios, y que en ambos casos deben arder. Pero la filosofía griega fue precisamente la cura contra eso. El Logos no dicta un solo libro, los dicta todos y ninguno, porque tampoco ninguno está exento del error humano y ninguno, por tanto, puede ser enarbolado fanáticamente.
C.- Sí, los cristianos estamos creando un mundo nuevo. Pero ¿tiene un mundo nuevo que matar a aquel que, según mi opinión, es su madre? Querida maestra, permíteme que sea franco: veo latir en tus palabras la soberbia humana de creer que no necesita nada superior a su entendimiento.
N.- En tus labios lo que late es la humillación del hombre… ante otros hombres que se consideran iluminados.
C.- Pero no quiero tu mal. Por favor, y retírate cuanto puedas de la vida pública. Entrégate a tus libros y seguramente vivas en paz.
Hipatia.- ¿Me aconsejas lo que aconsejaba Critón a Sócrates? ¿¡De tan poco nos ha servido el cultivo de la filosofía, y tan poco ha logrado hacer al menos la fe en ti!? ¿Y tú, dices lo mismo?
N.- Ciertamente, iba a decir lo mismo, y ahora me avergüenzo, sin que me abandone el temor por ti.
Hipatia.- Si hemos de morir, moriremos. Lo peor no será nuestra muerte. ¿Valdrá la pena vivir cuando los textos de Platón, Aristóteles o desaparezcan?





Hipatia de Alejandría fue una genial filósofa y científica de la época helenística de Grecia. Gozó de un gran respeto intelectual, tanto por parte de griegos paganos como de cristianos. Pero fue asesinada y descuartizada, casi con toda seguridad, por intrigas del patriarca Cirilo. Años antes, ella había visto arder la biblioteca del Serapeo, que ella misma dirigiera. A Hipatia se la ha convertido en símbolo del espíritu científico frente a la religión. Esta es una visión un tanto simplificadora, pues Hipatia no solo estaba interesada en la matemática y la astronomía, sino también en las filosofías de corte más místico. Seguramente es más correcto verla como el espíritu racionalista ecléctico del final de la civilización griega (del “paganismo”) frente al cada vez más arrollador nacimiento de una nueva civilización, la cristiana europea (y, después, la islámica), en la que la religión poseía el control de las ideas y de la política, hasta convertir a la filosofía y la ciencia en siervas de la teología. El asesinato de Hipatia, como los incendios de las bibliotecas de Alejandría, representan la muerte de la civilización griega a manos del nuevo espíritu religioso de las llamadas “culturas del libro”.



Guión: Juan Antonio Negrete . Actores: Eva Romero, Jonathan González, Nono Blazquez. Voces: Chus García, Víctor Bermúdez. Producción: Antonio Blazquez. Música sintonía: Bobby McFerrin. Dibujos: Marién Sauceda. Idea original para Radio 5: Víctor Bermúdez y Juan Antonio Negrete.


El Popol Vuh

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El Popol Vuh, libro que contiene diversos mitos de los Quiché, pueblo maya de Guatemala, cuenta que los dioses hubieron de hacer varias tentativas antes de fabricar al hombre tal como lo querían.
¿Qué querían de él y por qué les resultó tan difícil conseguirlo? Según dice el relato, una vez que hubieron sido creados todos los animales, los dioses les pidieron que les alabasen llamándoles por sus nombres, pero no consiguieron que hablaran. Por eso, los dioses decidieron crear otro ser, condenando a los primeros a ser comida unos de otros.

Primero probaron con barro. Pero no funcionó, porque –dice el texto-: ”Se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza… Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento”.

Así que fueron destruidos. Pero la obsesión de los creadores por que hubiese una criatura que se acordase de ellos, les llevó, previa consulta con las ancianas adivinas celestes, a probar ahora con madera:
“Y fueron hechos los muñecos labrados de madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la superficie de la Tierra. Existieron y se multiplicaron, tuvieron hijas, tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a gatas… Fue solamente un ensayo, un intento de hacer hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y manos no tenían consistencia; no tenían sangre, ni sustancia, ni humedad, ni gordura… Estos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la Tierra”.

Nuevamente, los dioses deciden destruirles, con el curioso detalle de que los animales, pequeños y grandes, e incluso los palos y las piedras, y los propios utensilios que aquellos hombres de madera habían producido, participaron en la destrucción:
“Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus comales, sus platos, sus ollas, sus perros, sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras: -Mucho mal nos hacíais; nos comíais y nosotros ahora os morderemos, les dijeron sus perros y sus aves de corral. Y las piedras de moler: -Éramos atormentadas por vosotros, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo hacíais holi holi, huqui huqui, contra nuestras caras… Pero ahora que habéis dejado de ser hombres probaréis nuestra fuerza…”

Así fue la perdición de aquellos pre-hombres. Aunque el mito prosigue, afirmando que “la descendencia de aquellos, son los monos que existen ahora en los bosques”.

Al final los dioses consiguen crear al hombre, usando como materia el maíz: “De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne, de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en las carnes de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”.


Aunque algunos dudaron de la autenticidad de estos relatos (algunos de los cuales recuerdan al Génesis bíblico), se han encontrado restos arqueológicos (como el mural de El Mirador, de en torno al 200 a.c.) que testimonian su antigüedad.
Estos mitos suscitan muchas reflexiones. Pero aquí nos fijaremos en solo dos de ellas, que planteamos al oyente en forma de preguntas:
  • ¿qué nos dice del hombre y del sentido de su existencia este relato primitivo? ¿Cómo debemos entender eso de que los dioses nos habrían fabricado para que alguien se acordase de ellos, lo que, al parecer, iría estrechamente unido a la capacidad de hablar de verdad?
  • ¿Cuál es nuestra relación con los animales, o, mejor dicho, con los otros animales? ¿Hablan? ¿Son ellos (por ejemplo, nuestros más cercanos primates) solo un ensayo fracasado de ser humano, o es el hombre (según creen algunos filósofos y poetas) una degeneración de lo animal, un animal que no sabe vivir, porque se dedica a pensar e inventar dioses?



Guión: Juan Antonio Negrete . Voces: Chus García, Víctor Bermúdez. Producción: Antonio Blazquez. Música sintonía: Bobby McFerrin. Dibujos: Marién Sauceda. Idea original para Radio 5: Víctor Bermúdez y Juan Antonio Negrete.

Nochevieja

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[Sonido de fiesta popular, mucha gente en la calle, es Nochevieja]
Petronilo.- (Gritando) ¡Ey, Eremita! ¡Estoy aquí!
Eremita.- ¡Hola Petronilo! ¡¡Yo también estoy!! (risa nerviosa). [Silencio] ¿Y esta llamada, así, en mitad de la cena de nochevieja?
Petronilo.- Pues... Quería verte (nervioso)... Bueno, lo que quería es que este año nuevo fuera nuevo, pero nuevo de verdad.
Eremita.- (Risueña) ¡Ah! ¿Y no lo es siempre?
Petronilo.- ¡No!... Quiero decir: sí. (confuso) Siempre es nuevo. Pero, por eso mismo, nunca lo es.
Eremita.- (Risas) Jajaja. Veo que el champán te pone filosófico.
Petronilo.- No, en serio. ¿No te parece que, aunque el tiempo pasa, todo vuelve a ser lo mismo cada año? La misma noche, las misma cena indigesta, las mismas tonterías en la tele... Todo vuelve a pasar, como si fuera lo mismo, pero sin serlo...
Eremita.- ¿Y a ti qué te gusta más, Petronilo, que pase el tiempo o que vuelva?
Petronilo.- (enamorado, casi declarándose) Por un lado me gusta que vuelva, sobre todo cuando tu te vas... Pero... también me gustaría que pasase, que pasara algo...
Eremita.- Bueno, eso queremos todos. Que pasen las cosas que queremos que pasen. ¿Has hecho ya tus propósitos de año nuevo?
Petronilo.- Sí (misterioso, excitado).
Eremita.- Bueno. ¿Y me los vas a contar?
Petronilo.- (Nervioso, se dispone ceremonioso a declararse). Ejem. He estado, Eremita, contando los días hasta esta noche de cuento en que el destino...
Eremita.- (Interrumpiendo) ¡Jajaja! !Calla ya, cuentista¡
Petronilo.- (Desesperado) Ay, Eremita.
Eremita.- (Le pide silencio) Sss. (Tierna) ¿Quieres que te cuente nuestros propósitos de año nuevo?
Petronilo.- (Esperanzado) ¿Nuestros?
Eremita.- ¿No te has dado cuenta de que somos como personajes de una historia? ¿Y que, vistos desde el cielo, todos nuestros pasos, como si formaran un dibujo, nos llevan a esta calle y a esta noche?
[Suena un primer cohete]
Petronilo.- (A punto del desmayo) .- Ere...
Eremita.- ¿Sabes? A veces el tiempo me parece un cuento, una ilusión de la que despertamos cuando descubrimos esas cosas tan buenas y verdaderas y tan bonitas que... parece imposible que no deban ser eternas...
[Suena un segundo cohete]
Petronilo.- (A punto de echar a volar).- Ere, yo...
Eremita.- ¿Nunca has tenido esa felicidad que te hace olvidar el tiempo y vivir para siempre en un instante?
Petronilo- (En el cielo, suspiro).- Ay...
Eremita.- Pues eso me pasa a mi, y eso queremos los dos, y todo el mundo, cada año nuevo, cada día, Petronilo.
Petronilo.- (En las nubes) Mmm...
Eremita.- ¿Quieres despertar conmigo, como una bella durmiente, de este sueño y este año?
Petronilo.- (Emocionado) Sí, quiero.
Eremita.- (Muy tierna) Pues cierra los ojos. Y entreabre los labios...
[Suena una estruendosa salva de cohetes. Es fin de año]


Si en Navidad se celebra la unidad entre lo trascendente y lo inmanente, entre lo divino y lo mundano, a través de la figura del Dios hecho hombre, en Año Nuevo también se celebra algo trascendente: la propia estructura del tiempo.

Para algunos filósofos, como Nietzsche, la estructura del tiempo es circular. Todo lo que sucede volverá a suceder, en un eterno retorno. Todo se repite porque la realidad es sin principio ni fin, y no tiene otro sentido que el de ser, ella misma, una y otra vez. En muchas culturas, el tiempo se entiende también así: como un ciclo incesante de repeticiones, como una eterna danza circular, sin más sentido que el de celebrarse, rítmicamente, una y otra vez.

Para otros filósofos, y en otras culturas, como la nuestra, el tiempo tiende a comprenderse, más lineal que circularmente, con principio, sentido y fin, como una historia en que cada suceso representa un paso adelante hacia la consecución de una meta final.

Curiosamente, la celebración de Año Nuevo, que tiene raíces paganas, parece celebrar ambas cosas: la renovación anual del eterno ciclo del tiempo y la vida, pero también la voluntad de cambio y el definitivo triunfo de todo aquello –el Amor, el Bien, la Felicidad, la Salud-- con lo que soñamos olvidar o vencer el paso del tiempo.

¿Qué crees tú? ¿Es el tiempo una repetición sin sentido? ¿O tiene un sentido o fin más allá de él?

Ah, y Feliz año nuevo

Guión: Víctor Bermúdez . Actores: Jonathan González,  Eva Romero, María Ruíz-Funes, Laura Casado. Voces: Laura Casado, Víctor Bermúdez. Producción: Antonio Blazquez. Música sintonía: Bobby McFerrin. Dibujos: Marién Sauceda. Idea original para Radio 5: Víctor Bermúdez y Juan Antonio Negrete.



Nochebuena


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Sandro Botticelli: Natividad mística (1501) National Gallery
Primitiva.- Brr... ¡Qué frío!
Crisantra.- (Feliz) Sí, pero qué alegría. !Es nochebuena!
Petronilo.- Venga que ya llegamos.
Crisantra.- ¿Pero dónde me lleváis?
Primitiva.- A una fiesta, ya te lo dije. ¡Y es aquí!
[Suena música electrónica]
Crisantra.- ¿Aaaquí? (con asquito). ¡Pero si esto es una casa de okupas!
Primitiva.- Son amigos nuestros. Y de Eremita, mira, allí está.
Petronilo.- Sí, junto a Leo y a Luna, que acaban de tener una niña. Hoy mismo ha nacido.
Crisantra.- ¡En nochebuena! ¡Como el niño Jesús!
Primitiva.- ¡Ay, qué pesada estás con la Navidad!
Petronilo.- Además, lo han tenido aquí mismo; la madre de Luna, que es médico, les ha ayudado.
Crisantra.- ¡Ay, como si esto fuera el portal de Belén!
Primitiva.- Si, y nosotros los pastorcillos, no te joroba.
[Se oye el llanto de un niño pequeño]
Eremita.- Hola chicos. Qué alegría veros. Mirad esta pequeñaja es Alicia.
Petronilo. y Crisantra.- Ay, que bonita es (piropean tiernamente al bebe).
Primitiva.- (borde) Pues yo lo siento, pero me he dejado la mirra en casa.
Crisantra.- Pero qué mula y que buey eres, Primi.
Primitiva.- Jaja. Es que para mearse. Parecéis un belén viviente.
Crisantra.- ¿Y qué?
Primitiva.- ¡Pues que ya estoy harta del cuento ese de la Navidad!
Crisantra.- ¿Y por qué es un cuento?
Primitiva.- Porque es mentira. Y no es más que una excusa para hartarnos de comprar y comer y aparentar que somos muy buenos...
Petronilo.- Mujer, no es solo eso. Y tú que dices, Eremita, que estás embobada con el bebé.
Eremita. ¿Eh? Sí, jaja, me tiene maravillada. Pero os estoy oyendo.
Petronilo - ¿Qué piensas tú de la Navidad?
Eremita.- Pues que tal vez sea un cuento. Pero un cuento lleno de sentido. Como todos los cuentos.
Crisantra.- Sí, pero este es especial.
Primitiva.- ¡Lo será para los cristianos!
Eremita.- Yo no soy creyente, pero a mi me gusta. No sé. Celebra algo tan hermoso como la unión de lo divino y de lo humano en la forma de... un niño.
Primitiva.- Yo paso de lo divino.
Eremita.- Bueno, lo divino no se refiere a ningún dios concreto, sino a... lo más perfecto, lo más bueno y bello... No sé. Como eso que siempre soñamos y nunca conseguimos.
Petronilo.- Si, dilo; eso que es imposible.
Eremita.- Pero entonces, ¿por qué lo soñamos?... En el cuento de la navidad lo imposible se hace posible, y lo descubrimos aquí, en el mundo, como en esta niña que acaba de venir, no sabemos de dónde...
Primitiva- ¡Pues de dónde va a ser! ¡De París! ¡La trajo Papa Noel en su trineo movido por cigüeñas!...
Todos.- (Ríen).

Rafael: La escuela de Atenas (1510-11). Museos Vaticanos

En el rito navideño se celebra la llegada al mundo del Salvador, el Dios hecho carne que viene al mundo para librarnos del error y la maldad. Tal como el Príncipe de los cuentos, hijo del Rey-Padre, viene a librar a la princesa, es decir al alma, del dragón, y conducirla al Reino o al cielo del que cayó. El alma, por supuesto, somos nosotros, los ángeles caídos.

Desde un punto de vista filosófico, Jesús (como cualquier otro Príncipe de cuento), podría ser una personificación mítica de la  Luz de la razón, es decir, de la Verdad. El dios que se hace hombre simboliza la Idea Verdadera descubierta al hombre, el “verbo hecho carne” que viene a librarnos de la ignorancia y sus hijas: el sinsentido, la maldad, la injusticia...

La Natividad celebra así, en cierto modo, el Beso del Príncipe que nos hace nacer a la Consciencia. Celebra al Dios hecho Hombre, que viene a despertarnos, y al Hombre que puede hacerse Dios, a través del conocimiento y la virtud. La Navidad representa, así, la unión de lo Divino y lo Humano. Esa unión que suponen también el filósofo, el hombre bueno, el artista, cuando descubren en la eternidad de las leyes, los ideales y las formas, aquello que va haciendo comprensible, justo y hermoso al mundo.

¿Qué significa la Navidad para tí?
Mientras no lo contáis, os deseamos muy Feliz Navidad a todos

Guión: Víctor Bermúdez . Actores: Jonathan González,  Eva Romero, María Ruíz-Funes, Laura Casado. Voces: Laura Casado, Víctor Bermúdez. Producción: Antonio Blazquez. Música sintonía: Bobby McFerrin. Dibujos: Marién Sauceda. Idea original para Radio 5: Víctor Bermúdez y Juan Antonio Negrete.